¿Qué les está pasando a los gorriones? ¿Dónde se han ido?

Estoy segura que cualquier persona que se encuentre leyendo este artículo, casi a diario y sin apenas fijarse,  ve a estas simpáticas y rechonchas aves, los gorriones: en la ciudad, en los parques, incluso desde su ventana…

Nuestra relación con ellos se remonta miles de años, siendo testigos de muchos de nuestros grandes avances. Hoy, están desapareciendo a un ritmo muy alarmante en todas las ciudades del mundo, y toca hacer un gran cambio si no queremos perder a nuestro eterno “Sancho”, compañero de andanzas.

Conociendo a los gorriones.

Siempre cuando hablamos de gorriones a nuestras cabezas viene inmediatamente ese pajarillo regordete de no más de quince centímetros, color marrón y gris, cola corta y pico grueso. Se trata de aves del orden paseriformes; denominado pardal en el norte de España, gurriato a modo cariñoso en áreas de Castilla y León y torrodá en zonas de Aragón y Cataluña, podemos pensar entonces que se trata de una única especie. Sin embargo, sólo en la península ibérica hay cinco diferentes.

En este análisis vamos a centrarnos sobre todo en el gorrión común (Passer domesticus) por ser la especie más ligadas a la actividad humana, la que está experimentando el mayor declive y la que ahora mismo está siendo objeto de estudio en todo el mundo al ser la más ampliamente distribuida; tal es así, que actualmente hay catalogadas unas veintiuna subespecies de ella en el planeta.

Relación con el ser humano

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En la antigüedad

Como señalaba anteriormente, este pájaro ha acompañado a la humanidad desde sus albores como agricultores sedentarios. Lleva afincado con nosotros desde hace aproximadamente diez mil años. Se cree que fue precisamente la creación de la agricultura, y con ella, el almacenamiento de grano y la creación de asentamientos humanos, lo que hizo que estos gorriones (anteriormente adaptados para vivir en ambientes naturales) comenzaran a tener interés por acompañarnos allá a dónde nos expandíamos.

Ha recorrido todos los rincones del mundo con nosotros, infiltrado en barcos, carruajes, trenes… Dejando constancia de su presencia en el arte y la literatura de épocas remotas. Finalmente, después de tantos años de vínculo con el ser humano, esta relación se ha vuelto de dependencia para ellos. Tanto es así que hoy en día es casi imposible encontrarlos viviendo alejados de núcleos de población.

En el Siglo XX

Aunque hasta aquí la historia está libre de hostilidades y hechos que nublen su ternura, los gorriones no han quedado excluidos de nuestra crueldad. Con la aparición del automóvil (principios del siglo XX) se vio seriamente afectada su población  debido a numerosos factores: por una parte, la desaparición de carros tirados por caballos hizo que hubiese menos excrementos en las calles, donde los gorriones encontraban una fuente de insectos y restos de semillas; y por otro, perdieron lugares de anidación al desaparecer muchos de los establos donde antes se guarecían los animales de tiro. También vivieron otra época oscura en la década de los sesenta, cuando se empezó a hacer un uso indiscriminado de pesticidas y se sucedieron otros avances en agricultura.

En este punto, podríamos decir que los perjuicios causados han sido de manera indirecta y no intencionada. Pero lo cierto es que también hemos ejercido de verdugos, y muy concienzudamente. En 1958 en China el estado declaró a los gorriones como una de las “cuatro plagas”, y así, fueron sometidos a una caza indiscriminada hasta acabar totalmente extintos. Los métodos poco ortodoxos que emplearon, así como el desequilibrio que provocaron en el ecosistema (debido a las otras tres especies catalogadas como plaga que se eliminaron), les llevó tan sólo unos meses después a sufrir la “Gran Hambruna”. Ésta se cobró millones de muertes durante los siguientes dos años.

En la actualidad

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A día de hoy, y durante las últimas décadas, se están registrando cifras de desaparición muy pesimistas para los gorriones. Y es una tendencia al alza en prácticamente la totalidad de las ciudades del mundo. El caso más alarmante lo encabeza Londres, donde se han desvanecido entre el noventa y el noventa y cinco por ciento de los gorriones.

El resto del continente europeo se enfrenta a la misma realidad, en algunas ciudades incluso se considera ya extinto. Así como América y Australia, a pesar de llevar menos años conviviendo con estos seres, están experimentando también este declive en muchas de sus ciudades.

Para los gorriones españoles la situación tampoco es alentadora. Según datos de la Sociedad Española de Ornitología (SEO Birdlife), sólo durante los últimos diez años, han muerto treinta millones de ejemplares de esta especie (lo que supone un descenso del veintiuno por ciento de la población total).

Causas de la desaparición

Son muchos los investigadores que llevan años trabajando contrarreloj para encontrar los motivos que llevan a la desaparición y poder frenarlos a tiempo. Sin embargo, se está convirtiendo en una tarea mucho más ardua de lo que inicialmente podría haber parecido; cuanto más se averigua más horizontes se abren. Y lo más probable es que la problemática no venga motivada desde una única fuente, sino de varias que en conjunto han agravado la situación.

Obtención de recursos

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La dificultad que experimentan los gorriones para encontrar alimento puede parecernos absurda teniendo en cuenta todos los desperdicios que arrojamos a las calles a diario. Pero, deben ingerir muchas más proteínas de las que pueden darles unas cuantas migas de pan, y esa cantidad sólo se encuentra en los insectos. En este punto nos encontramos con dos problemas: cada vez hay menos insectos en las ciudades, debido a la escasez o manejo inadecuado de espacios verdes (pavimentación, uso de plantas exóticas y pesticidas…); y la ingesta de “comida basura”, muy perjudicial para el desarrollo y la salud de las aves.

Otro de los recursos necesarios que les ha sido arrebatado en los últimos años es la disponibilidad de lugares adecuados de nidificación. Cada vez quedan menos edificios antiguos en las grandes urbes, y aquellos de nueva construcción emplean diseños no aptos para este fin. Además, nadie está dispuesto a aguantar en su casa (aunque sea en un rincón que seguramente apenas usen) las molestias que pueda ocasionar un nido de estos animales.

Contaminación

Otra problemática para el declive de población de gorrión (aplicable también a otras especies) es la contaminación en varias de sus formas: atmosférica, acústica y lumínica. Aunque ya sabemos todos los efectos adversos que la contaminación atmosférica tiene, tanto en animales como en nosotros mismos, en el caso concreto de estas aves el problema reside en que ésta deriva en anemia y en una alteración de sus sistemas inmunes. Los otros dos tipos afectan a todas las aves urbanas por igual: la acústica interfiere con sus cantos, dificultándoles la comunicación; y la lumínica altera sus ciclos del sueño (ritmos circadianos).

Depredación

Por último, pero no menos importante, no deberíamos olvidar que además de estos motivos, hay que añadir otro que se encuentra al alza: la caza descontrolada que hacen las mascotas en libertad o semilibertad, en especial gatos domésticos que se encuentran vagando por los núcleos urbanos.

Los cuales, según numerosos estudios, se consideran responsables de la extinción de al menos sesenta y tres especies animales.

Conclusiones y solución al problema

Un primer pensamiento puede llevarnos a la pregunta de cúal puede ser el beneficio de preservar un ave tan poco llamativa, ruidosa y estridente. Sin embargo, debemos ser conscientes que preocupándonos por este animal no sólo estaremos salvándolo a él, sino a otros muchos que pueden estar pasando por los mismos problemas sin que nosotros seamos siquiera conscientes.

Viéndolo incluso desde un punto de vista más egoísta, muchos de los daños que sufren los gorriones son daños que podemos sufrir los seres humanos. Por ejemplo, según la OMS la contaminación atmosférica se cobra al año la vida de cuatrocientas mil personas sólo en la Unión Europea. Y no sólo eso, además la presencia de gorriones (y de otras aves insectívoras) supone un gran control frente a plagas. Si no que se lo digan a China, anteriormente mencionada; su Gran Hambruna se originó precisamente por una plaga de langostas que asoló sus campos de cultivo al eliminar a sus principales depredadores: los gorriones.

Enriqueciendo las ciudades creando más zonas verdes (siempre con especies autóctonas) solucionaríamos gran parte de estos perjuicios. Habría menos contaminación atmosférica, lo cual supondría un beneficio directo para todos. Proporcionaríamos áreas de abundancia de alimentos para los animales residentes, así como también zonas de descanso y nidificación para gran diversidad de aves.

También, tenemos que tener en cuenta otra idea que quizá nos parezca descabellada, pero que es cierta. Las urbes suponen focos de biodiversidad muy importantes, y como tal tienen que ser protegidas. En España, alrededor del diez por ciento de las especies de aves que poseemos, se encuentran en entornos urbanos.

En definitiva, llevando a cabo una planificación urbana adecuada para la creación de ciudades más sostenibles y educando a la población, avanzaríamos un gran trecho. No es suficiente con acordarnos de los gorriones un día al año (20 de Marzo), hay que luchar un poco más para darles a nuestros fieles compañeros, y a nosotros mismos, un mundo mejor donde vivir.

Referencias

https://www.researchgate.net/publication/49290191_The_case_of_the_Disappearing_House_Sparrow_Passer_domesticus_indicus

https://www.bbc.co.uk/radio4/today/reports/archive/science_nature/sparrows.shtml

https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rsbl.2005.0421

https://www.seo.org/2018/03/22/9-millones-de-gorriones-menos-en-los-ultimos-20-anos/

https://es.wikipedia.org/wiki/Exterminio_de_gorriones_en_China

https://www.annualreviews.org/doi/full/10.1146/annurev-ecolsys-112414-054133

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Carla Llorente de Miguelsanz

¡Hola! Soy Carla Llorente, bióloga de corazón y formándome para serlo de profesión. Inquieta desde cigoto, amante de la naturaleza y la fotografía. Nutriré vuestra curiosidad con artículos sobre zoología y comportamiento animal.

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