La Ilusión de la Mano de Goma, el experimento que engaña al cerebro sobre cuál es nuestra mano.

Nos levantamos por la mañana y preparamos una taza de café que agarramos con una mano que no dudamos que sea nuestra. Nos desplazamos hasta el baño con un cuerpo que estamos seguros que es nuestro. Vemos nuestra cara en el espejo y reconocemos que somos nosotros. Sin duda, nuestro cuerpo parece ser nuestro y no lo podríamos confundir con otro, ¿no? Quizás cambies de opinión al descubrir el experimento de la ilusión de la mano de goma, el cual demostró que podemos llegar a confundir nuestra propia mano con una mano falsa.

¿Qué es la Ilusión de la Mano de Goma?

Botvinick y Cohen (1998) [1] fueron los primeros en reportar la Ilusión de la Mano de Goma (o Rubber Hand Illusion, como se la conoce en inglés). En este experimento se pide a los participantes que coloquen su antebrazo en una mesa, de forma que quede oculto detrás de un panel. Frente a él, pueden ver un brazo de goma colocado de tal forma que parece la continuación de su propio cuerpo. El experimentador, mediante dos pinceles, acaricia la mano de goma y la mano real en el mismo lugar y al mismo tiempo. ¿El resultado? Al preguntarles por su experiencia, los participantes respondieron que sentían que la mano de goma era su mano real.

Esquema del experimento: el participante tiene su brazo oculto detrás de un panel, mientras delante suyo puede ver una mano de goma (en gris). El experimentador acaricia mediante dos pinceles las dos manos al mismo tiempo y en el mismo lugar.

Este experimento muestra cómo se engaña al cerebro, haciéndole creer que la mano de goma forma parte de nuestro cuerpo. El efecto de esta ilusión se puede medir de forma explícita, respondiendo a cuestionarios, y/o de forma implícita, midiendo reacciones fisiológicas como respuesta al ataque a la mano de goma. El experimentador, tras un tiempo estimulando ambas manos, procede a atacar súbitamente la mano de goma, provocando que la mayoría de los participantes reaccionen retirando su mano rápidamente, como si se tratase de un ataque a su mano real. Esta reacción de estrés desencadena cambios en la conductividad de la piel, que pueden ser medidos por el experimentador [2].

¿Y qué le ocurre a la mano real? Algunos estudios reportan que cuando ocurre la ilusión, los participantes comienzan a exhibir una disminución de la temperatura de su mano real. Lo que se interpreta como un pérdida de la sensación que la mano real pertenece al participante. Por último, otra forma de entender los efectos de la ilusión es pidiendo al participante que indique dónde percibe que está su mano real y medir cuánto se equivoca en favor de la mano de goma. Si se ha dado la ilusión, el participante apuntará más cerca de la mano de goma, en vez de a su mano real. Este fenómeno se conoce como deriva proprioceptiva y aprovecha que la mano real está escondida y separada lateralmente de la de goma (como se puede ver en la imagen).

¿Por qué ocurre la ilusión de la mano de goma?

Ésta y otras ilusiones ayudan a entender el proceso de la representación del propio cuerpo. La percepción de nuestro cuerpo depende de la integración de diferentes modalidades sensoriales que llegan al cerebro a través de los sentidos, como, por ejemplo, la información visual sobre nuestras manos o la propiocepción del estado postural de nuestro cuerpo. En la corteza pre-motora, se integra toda esta información sensorial para generar una imagen de nuestro cuerpo. Aunque otras áreas del cerebro también están implicadas en la ilusión de la mano de goma, como la corteza parietal y el cerebelo [3].

De esta manera, manipular la información sensorial nos permite modificar la percepción de nuestro cuerpo. En la ilusión de la mano de goma se están manipulando el tacto, la visión y la propiocepción (la posición de nuestro cuerpo en el espacio) de la mano. La estimulación táctil que siente de la mano real y la observada en la mano de goma provocan un conflicto sensorial, que el cerebro resuelve priorizando la información visual del toque frente al propio tacto. Un aspecto interesante es que este efecto sólo se produce si las caricias vistas en la mano de goma y sentidas en la mano real ocurren de forma sincrónica. Cuando las caricias se aplican de forma desincronizada, la ilusión no ocurre.

¿Qué implicaciones tiene?

Aunque pueda parecer sólo un truco, la ilusión de la mano de goma se ha convertido en un paradigma clave para el estudio de cómo el cuerpo es percibido por nuestra mente, o autoconciencia, así como de la integración multisensorial. La imagen de nuestro cuerpo es crucial para nuestra interacción con el ambiente. Por lo tanto, la constante integración de la información que llega tanto del cuerpo como del ambiente permite que se actualice esta imagen para adaptarse a nuevas circunstancias.

Este experimento puede ayudar a entender algunos aspectos de procesos patológicos en los que la integración multisensorial se ve afectada, como en la esquizofrenia. Asimismo, variaciones de la ilusión de la mano de goma han ayudado a modular el dolor en pacientes con el síndrome del miembro fantasma, la sensación de dolor o picor que sienten algunas personas tras perder un miembro por amputación.

Más allá de la mano de goma

En su versión original [1], la ilusión consistía en atribuir una mano de goma mediante estimulación táctil sincrónica. Desde entonces, se han realizado múltiples variaciones de este experimento. Por ejemplo, consiguiendo que el participante sintiera que el cuerpo de un maniquí fuese el suyo [4]. Con la aparición de los sistemas de realidad virtual, el experimento de la mano de goma se ha replicado usando tanto brazos virtuales como avatares. Esta tecnología se ha convertido en una gran aliada en el estudio de las ilusiones corporales, ya que permiten modificar la información sensorial de forma más naturalista debido a la capacidad inmersiva de los ambientes virtuales.

Conclusiones

La ilusión de la mano de goma es un paradigma ampliamente usado de la integración multisensorial y de cómo nuestro cerebro crea la imagen de nuestro cuerpo, lo cual es crucial para nuestra interacción con el ambiente. Esta imagen necesita cambiar constantemente para adaptarse a nuevas circunstancias, para lo cual utiliza la información que llega del exterior a través de los sentidos como el tacto, visión o propiocepción. Este mecanismo de actualización de la percepción de nuestro cuerpo, permite estudiarla de modo experimental, utilizando ilusiones como la de la mano de goma.

¿Conocías el experimento de la mano de goma? ¿Te gustaría leer otro artículo sobre el papel de las ilusiones corporales en el estudio de las neurociencias y sus aplicaciones? Déjanos en los comentarios qué más te gustaría aprender sobre este tema.

Referencias

[1] Botvinick, M., and J. Cohen. 1998. “Rubber Hands ‘Feel’ Touch That Eyes See.” Nature 391 (6669): 756.

[2] Armel, K. Carrie, and V. S. Ramachandran. 2003. “Projecting Sensations to External Objects: Evidence from Skin Conductance Response.” Proceedings. Biological Sciences / The Royal Society 270 (1523): 1499–1506.

[3] Ehrsson, H. Henrik, Charles Spence, and Richard E. Passingham. 2004. “That’s My Hand! Activity in Premotor Cortex Reflects Feeling of Ownership of a Limb.” Science 305 (5685): 875–77.

[4] Lenggenhager, Bigna, Tej Tadi, Thomas Metzinger, and Olaf Blanke. 2007. “Video Ergo Sum: Manipulating Bodily Self-Consciousness.” Science 317 (5841): 1096–99.

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Victoria Brugada Ramentol

Una bióloga de Barcelona que durante el doctorado usó ambientes virtuales para estudiar los procesos de integración multisensorial en la auto-representación en Lisboa. Interesada en el papel de las tecnologias emergentes en las neurociencias y la neuropsicología. Ahora, trabaja con diseñadores de juegos para crear un app de entrenamiento cognitivo en realidad virtual.

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