Henrietta Lacks. La única persona que consiguió un legado inmortal.

Seguramente, toda persona instruida en Biología Celular habrá oído hablar alguna vez de las células HeLa. Su denominación procede del nombre Henrietta Lacks, mujer afroamericana de quién se aisló estas células inmortales. El adjetivo inmortal pretende definir su capacidad para superar el número de divisiones límite que definió Hayflick, que para una célula humana se encuentra en torno a las cincuenta. Hoy resumiremos la vida de Henrietta Lacks con intención de rememorarla y otorgarle su reconocimiento dentro de la investigación biomédica.

La vida de Henrietta.

Existen discrepancias en la fecha, pero se cree que Henrietta Lacks nació el 1 de agosto de 1920 en Roanoke, estado de Virginia. Originalmente sus padres la llamaron Loretta, y su apellido de soltera fue Pleasant. Se desconoce el motivo y el momento exacto en el que cambió su nombre.

Tras su décimo parto, Henrietta perdió a su madre en 1924. La situación económica y la segregación racial obligaron a su padre a llevar a la familia hasta Clover. Allí, repartiría a sus hijos entre familiares cercanos. Henrietta viviría con su abuelo y compartiría habitación con su primo David Lacks. No es una coincidencia, Henrietta y David se casarían en 1941 y así obtendría el apellido de su primo. Antes de su matrimonio, a la temprana edad de 14 años ya había dado a luz a su primer hijo.

La búsqueda de empleo les llevó a desplazarse hasta Baltimore, Maryland, ciudad donde volverían a concebir hijos y donde por desgracia deberían internar a una hija en un hospital psiquiátrico.

El 9 de enero de 1951, Henrietta Lacks acudiría al Hospital Universitario Johns Hopkins, especialmente conocido hoy por monitorizar los datos sobre la pandemia de la COVID-19. Allí, el médico Howard Jones le diagnosticaría cáncer de cuello de útero. Henrietta recibiría el tratamiento no tan eficaz de la época. Por desgracia el 4 de octubre fallecería a los 31 años.

Henrietta Lacks, células HeLa
Hospital Universitario Johns Hopkins. Fotografía: Wikipedia,org

Durante su estancia en el hospital, el dr Richard W. TeLinde (ginecólogo) deseaba realizar investigación contra el cáncer. De modo que ordenó tomar muestras y derivarlas al Departamento de Cultivos Celulares. Su director, el dr George Otto Gey (biólogo), interesado en inmortalidad celular, las aceptó.  Su sorpresa llegó al ver que las células de la muestra denominada HeLa superaban el límite de Hayflick (número de duplicaciones que puede sufrir una célula eucariota antes de entrar en senescencia). El dr Gey acababa de descubrir la primera línea celular humana inmortal.

¿Cuál es la polémica que rodea las células HeLa?

En aquel momento no existía una legislación al respecto sobre donación de células para investigación. En 1973, los nietos de Henrietta serían conocedores de la circulación de las células de su abuela.

Un equipo de investigadores los llamaron con la intención de realizar estudios genéticos en la familia. Dicho evento pondría sobre la mesa preguntas sobre el uso de material genético de personas sin su consentimiento. 

El caso saltaría más a la fama con el libro “The Immortal life of Henrietta Lacks” de la escritora científica Rebecca Skloot en 1998 y más tarde en 2010 gracias a HBO y a Oprah Winfrey.

Y es que las células HeLa han contribuido en multitud de propósitos. Justo un año después de su descubrimiento, se utilizarían para el desarrollo de una vacuna contra la poliomielitis. En 1960 despegarían a bordo de un cohete soviético y se valoraría en ellas la influencia de la microgravedad sobre células humanas. En 1984, se usarían para aislar el VIH. Estos son sólo algunos ejemplos de la lista de proezas que sigue hasta nuestros días.

Para conmemorar a Henrietta Lacks, quién no tuvo una vida fácil, la Universidad Johns Hopkins bautizó con su nombre a uno de sus edificios, a una beca para jóvenes investigadores y a un simposio sobre investigación biomédica. También existe un “Henrietta Lacks Memorial Award” valorado en 15000$ para apoyar las colaboraciones en labores sociales entre la Universidad y las comunidades de vecinos. Por último, Johns Hopkins también dispone de material de exposición sobre Henrietta y un “microscope day” en el que se divulga sobre células HeLa.

La Universidad afirma que no posee los derechos sobre las células HeLa. De hecho, pone a disposición su obtención con fines biomédicos y siempre bajo el juicio de un comité de bioética en el que es obligatoria la participación de al menos dos miembros de la familia Lacks. Lo cierto es que en este sentido, la historia de Henrietta Lacks supuso también un avance en materia legal.

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Rubén Aguilar

Mi nombre es Rubén. Soy biólogo y divulgo ciencia como hobby en Instagram a través de mi perfil @elbirologo.

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