¿La fidelidad es exclusiva de los seres humanos?

Desconfianza, celos, infidelidades, hijos ilegítimos… Parece algo típico de una telenovela, pero aunque parezca increíble, en el reino animal ocurre constantemente. Estas conductas y sentimientos no son exclusivos de los seres humanos. Siempre hemos oído eso de que hay especies que se emparejan para toda la vida y se mantienen fieles al otro eternamente. Suena tan romántico que hace suspirar, pero ¿existe cien por cien la monogamia y la fidelidad en animales?

¿Nos han llenado la cabeza de pájaros? Tipos de monogamia.

Pareja de cisnes – Aves también consideradas como monógamas

La clase por excelencia que siempre viene a la mente al hablar de monogamia es la de las aves. En esta el noventa y cinco por ciento de las especies están consideradas monógamas; mientras que en los mamíferos sólo lo son del tres al diez por ciento. Ahora bien, como todo en la vida tiene sus peros, científicamente hay varios tipos de monogamia, y sólo uno de ellos (el más minoritario y excepcional) hace referencia a la forma estricta que nosotros conocemos.

El primer tipo es el más abundante y es el que se da casi siempre en los animales que adoptan este comportamiento. Hablamos de la monogamia social, aquella en la que la pareja comparte hábitat, se aparea y coopera en diferentes tareas, como el cuidado de las crías. Este emparejamiento puede durar desde una temporada de cría hasta toda la vida, y claro, como podéis apreciar “en este acuerdo hay vacíos legales”.

El segundo tipo deja mejor sabor de boca a los sentimentales, se trata de la monogamia sexual, aquella que sí contempla la exclusividad de pareja. Aunque, hay una mala noticia, y es que sólo la llevan a cabo un puñado de especies, y dentro de la misma no siempre ocurre, es variable entre individuos

Echando una canita al aire. Infidelidad

La evolución favorece la promiscuidad, así, hasta los animales considerados monógamos han encontrado su “vía de escape”. A esto se le denomina copulaciones extra-pareja.

Hace décadas estas infidelidades eran casi desconocidas, pero a día de hoy, gracias a numerosos análisis genéticos, se han estudiado animales socialmente monógamos en los que estos escarceos llegan a ser responsables de hasta el setenta y cinco por ciento de la descendencia en la población.

Como ejemplo, uno de los descubrimientos más importantes de los últimos treinta años con respecto a los sistemas de apareamiento aviar, fue el del estudio de las aves del orden paseriformes (comúnmente denominadas aves cantoras), catalogadas como monógamas.

Este estudió reveló que este comportamiento ocurre regularmente en más del ochenta por ciento de todas las especies de este orden.

Ojos que no ven, intuición que lo detecta. Desconfianza.

Un mundo donde ser un/a cornudo/a (sin ser debido a características morfológicas propias de tu especie) es tan fácil, es un mundo donde la desconfianza está a la orden del día.

Hace años se realizaba un experimento con alcatraces patiazules (Sula nebouxii), unas aves marinas monógamas que viven formando colonias en el Pacífico. Los investigadores alejaron a dieciséis machos durante once horas en la época fértil de las hembras; lo mismo se hizo con un grupo de control pero durante una época no fértil. Cuando las hembras pusieron los huevos, siete de los dieciséis machos retirados durante la época fértil expulsaron el primer huevo de la puesta del nido. Mientras que, ninguno de los machos del grupo de control extrajo ningún huevo.

Ejemplar de Alcatraz patiazul (Sula nebouxii)

Con esto, parece que cuando la paternidad es dudosa, el individuo está menos dispuesto a asumir el coste de la crianza de un hijo.

Y este experimento no es un caso aislado, hay muchos más con otras especies monógamas que han demostrado esta teoría: la confianza en la paternidad influye en la inversión en cuidado parental. Como suele decirse la maternidad es una ciencia, mientras que la paternidad es una creencia, y algunos son poco creyentes.

Quien bien te quiere te hará sufrir. Celos

Aquí es donde entra en juego el papel de los celos, aunque tampoco son como los que nosotros percibimos en el ámbito humano. Los animales “celan” a sus parejas de una manera un tanto diferente a nosotros (aunque a veces no tanto).

Una adaptación en machos de algunas especies es la de poseer estructuras genitales especializadas en diversas funciones, como pueden ser: extraer esperma de otro macho para así garantizar su propio éxito en la fecundación o fijación a la hembra mediante unas espinas que se anclan a la vagina para impedir que ésta pueda deshacerse de su compañero (si lo intentase podría sufrir graves desgarros) antes de haber concluido la inseminación.

Suena a locura, ¿verdad? Pero una de estas estructuras no es ajena a nuestra especie, y es que numerosos estudios sostienen que la hendidura que posee el pene masculino entre el glande y el tronco es precisamente para extraer semen anteriormente depositado.

Otras estrategias para competir con otro machos por la fecundación son comportamientos como el de hacer guardia, es decir, no separarse de la hembra emparejada en ningún momento.

Usar lo que se denomina tapón nupcial es otra de las adaptaciones para este fin; se trata de una sustancia que los machos liberan tras la cópula y que bloquea el tracto genital de las hembras, así no pueden copular con otros individuos.

También existen especies que en la mezcla química del esperma liberan además sustancias anti-afrodisíacas que eliminan la receptividad sexual de la hembra tras el coito.

Ventajas de la monogamia y conclusiones.

Tras analizar todo lo que se ha expuesto anteriormente puede pensarse que la monogamia tendería a desaparecer evolutivamente (confiar en una única pareja para toda la vida es un negocio muy arriesgado), sin embargo, bajo circunstancias muy específicas tiene un gran éxito.

Estos requisitos son principalmente dos: la proximidad y el cuidado de las crías. Aquellas especies en las que sus miembros viven separados y tienen dificultades para encontrar otro miembro de su misma especie, no se andan con muchos rodeos y en cuanto hallan un individuo del sexo opuesto rápido dan el sí quiero.

En cuanto a la atención de la prole se trata de algo meramente pragmático, en ambientes peligrosos y con escasez de recursos el riesgo de morir joven es elevado, por eso para asegurar la supervivencia de la especie lo más eficaz es que los dos progenitores participen en la crianza: sería algo así como “estar juntos por el bien de los niños».

También es frecuente encontrar relaciones monógamas en otras circunstancias, como por ejemplo cuando los recursos están repartidos equitativamente y ningún individuo puede monopolizar a otros.

Por lo tanto, y tras este detallado análisis conductual, podemos decir que la monogamia en el mundo animal, en el sentido estricto de exclusividad sexual es casi un mito (salvo en unas cuantas especies de gusanos parásitos intestinales que se unen físicamente a su pareja durante toda la vida; y algún otro caso muy remoto y particular en individuos de otras especies).

Pareja de Schistosoma mansoni (responsables de la esquistosomiasis en humanos)

Así que, la próxima vez que vuestra pareja compare vuestra relación con la de alguno de estos supuestos animales monógamos, averiguad si de verdad sabe de lo que está hablando y, de ser así, si no os estará queriendo decir algo.

Referencias.

  1. https://inews.co.uk/news/long-reads/cheating-not-unusual-animal-kingdom-yet-birds-remain-surprisingly-faithful-534778
  2. https://www.researchgate.net/publication/286605935_Consequences_of_being_unfaithful_-_Costs_and_benefits_of_extra_pair_copulations_in_birds
  3. https://www.annualreviews.org/doi/pdf/10.1146/annurev.ecolsys.34.011802.132439
  4. https://www.researchgate.net/publication/31229507_Male_boobies_expel_eggs_when_paternity_is_in_doubt
  5. https://www.researchgate.net/publication/23144310_Schistosome_monogamy_who_how_and_why
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Carla Llorente de Miguelsanz

¡Hola! Soy Carla Llorente, bióloga de corazón y formándome para serlo de profesión. Inquieta desde cigoto, amante de la naturaleza y la fotografía. Nutriré vuestra curiosidad con artículos sobre zoología y comportamiento animal.

2 comentarios en «¿La fidelidad es exclusiva de los seres humanos?»

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