La ciencia detrás de «hacerse el muerto»

Imaginad que sois un pequeño animalito que sale de su escondite a comer, estáis tan tranquilos degustando vuestro almuerzo, cuando de repente…  ¡Algo os atrapa! ¿Qué podéis hacer? Imposible huir, así que… De vuelta a la realidad, estamos de acuerdo que ante una situación como esta, todos seríamos capaces de hacer cualquier cosa para sobrevivir. Los animales no son menos, y por eso, los más originales tienen un “truquito de muerte” para estas situaciones. Precisamente consiste en eso, ¡hacerse los muertos! En comportamiento animal conocemos esta conducta como tanatosis, y es utilizada por múltiples grupos taxonómicos, no sólo para evitar que se los meriende otro bichote, sino para otras ocurrencias que os parecerán incluso descabelladas. Acompañadme para saber más de este proceder cuanto menos curioso del reino animal.

Terminología y aspectos generales

Tanatosis deriva de la palabra griega “muerte”. Pero este comportamiento también es común encontrarlo con otros nombres como: muerte fingida (“death feigning”), catatonia, hipnosis animal… E incluso en inglés llegan a llamarlo hacerse la zarigüeya (“playing possum”), ya que precisamente es este animal el actor típico de esta técnica. Aquí seguramente a muchos de vosotros se os hayan venido a la cabeza Crash y Eddie, las zarigüeyas gamberras de la película “Ice Age”, que en cuanto se sienten amenazadas no dudan en desplegar todas sus dotes interpretativas.

Además de estas denominaciones, en el ámbito más relacionado con la psicología (tanto animal como humana), encontramos otro apelativo para esta actuación: inmovilidad tónica. Este estado puede llegar incluso a inducirse y tiene numerosas aplicaciones, una de ellas es servir como herramienta de investigación. Pero… ¿has dicho psicología humana también? Sí, es una hipótesis muy extendida que las personas podemos llegar a experimentar esta inmovilidad tónica en algún momento.

La definición más extendida en biología para la tanatosis es la que dio el biólogo francés Georges Pasteur, que la incluye dentro de la categoría de mímesis o camuflaje, siendo el disfraz o la imitación uno mismo, sólo que muerto.                

Este engaño se utiliza para deshacerse de visitas o atenciones no deseadas, y las razones pueden ser varias, aunque la más común suele ser evadir a un depredador. Esta práctica se caracteriza por una parálisis temporal y falta de respuesta a estímulos exteriores, aunque el individuo permanece consciente en todo momento. Parece fácil ¿no?, pero… pensad que estáis siendo atacados por un oso pardo, el consejo habitual para sobrevivir es justo hacerse el muerto. ¿Seríais capaces de aguantar el tipo hasta que el animal se aburra y os deje?

¿Me muero ya?

Normalmente la tanatosis ocurre cuando el individuo es retenido por otro. Es ahí, cuando no hay posibilidad para escapar, cuando deciden tomar el camino de la interpretación. Para conseguir el éxito y la ejecución perfecta hace falta emplear múltiples triquiñuelas repentinas, algunas nada agradables. Todas ellas aparecen y son ejecutadas en unos segundos pero se pueden prolongar hasta unas horas. Y al igual que vinieron, se van; es decir, ese animal por muy tieso que pareciese, en cuanto deja de sentirse amenazado, vuelve a estar vivito y coleando en un santiamén.

Sin embargo, se ha observado un género de peces que utiliza la tanatosis como una forma de imitación agresiva. Los cíclidos (género Nimbochromis) son tan espabilados que dejan su cuerpo a la deriva sobre uno de sus costados, en los fondos de los lagos que habita. Son capaces incluso de cambiar la coloración de su cuerpo, para asemejarse más aún a un pez muerto. ¡Los muy farsantes! Los carroñeros, frotándose las manos al ver esas grandes piezas puestas en bandeja, se acercan inocentemente y… el primero que pensase hacer los honores e inaugurar el festín, se llevará una sorpresa al descubrir que ese pez no estaba muerto ¡Las tornas han cambiado! será él quien se convierta en el snack de esa fiesta.

A tiempos desesperados, medidas desesperadas

La tanatosis es toda una destreza nada sencilla de representar, hacer creer a todo el mundo que estás realmente muerto tiene su complejidad. Hay animales muy observadores que no se dejan tomar el pelo. Al igual que nosotros que, cuando “muere” alguien en una serie o película, miramos fijamente a ver si por error se le mueve el pecho, ellos también se cercioran de que su objetivo esté bien difunto.

El primer acto consiste en adoptar una postura rígida, con posiciones algo antinaturales incluso, y por supuesto, inerte (a pesar de las perrerías que le puedan estar haciendo). Si el atacante intentase mover las extremidades del “cadáver”, éste las mantendría en la nueva posición adoptada; esto se conoce como flexibilidad cerosa. A algunos, solamente con esto ya les vale para librarse, pues quedan tan tiesos y contorsionados que sus depredadores, al querer engullirles, son incapaces por la posición que han adoptado. Pero hay otros para los que esto no es suficiente, no pueden escatimar en recursos y tienen que llevar la actuación un paso más allá.

El ser por excelencia al que le va el drama es la zarigüeya. Ellas, junto con algunas especies de culebras, son uno de los animales que exhiben otras habilidades algo más entregadas al arte del engaño. Para empezar, suelen dejar los ojos abiertos y la lengua sobresaliendo de sus bocas, al más puro estilo de dibujo animado. Acompañan esto de cambios fisiológicos que hacen más creíble la treta. En las zarigüeyas americanas se ha estudiado que mientras practican tanatosis son capaces de: disminuir la frecuencia cardíaca en un 46%, la respiratoria en un 31% y la temperatura en unos 0,6ºC.

Pero además (y ahora viene la parte no apta para aprensivos y escrupulosos) orinan, defecan, y llegan a segregar una sustancia bastante maloliente que alojan en unas glándulas cercanas al ano. Vamos, que se quedan bien a gusto relajando todos los esfínteres. Y así, además de verse como un muerto, huelen como tal y su agresor suele perder todo el interés.

Me muero por tu exoesqueleto

Como ya hemos visto, la tanatosis tiene como objetivo principal evitar ser depredado, salvo algunas excepciones como la de aquellos peces anteriormente mencionados. No obstante, hay animales en los que esta conducta se despliega ante miembros de su misma especie. ¡Canibalismo! Sí, en concreto canibalismo sexual.

El macho de la araña Pisaura mirabilis tiene que enfrentar la ardua tarea de conquistar a una hembra. Lo que tienen que hacer estos pobres para conseguir la atención deseada no se lo imaginan ni los mejores autores de Wattpad. Las hembras de esta especie de araña son muy exigentes e interesadas, es poco probable que reparen en un macho que no les ofrezca un “regalo prenupcial” (que consiste en un delicioso almuerzo). Pero hay días en los que alguna fémina no se levanta de muy buen humor, el regalo no les parece suficiente y… acaban comiéndose al macho obsequioso también.

Por este motivo, algunos caballeros, hartos de este temperamento y para conservar la pelleja, han recurrido a la tanatosis. En cuanto notan que las hembras se interesan en el presente que les traen, “caen muertos”. Ellas, que habiendo comida gratis para qué quieren más, ni se inmutan por sus pretendientes caídos y van a lo que importa, llenar la panza. Sabiéndolas distraídas y de mejor humor, los machos aprovechan este momento para “resucitar” sutilmente y… El resto es para mayores de edad.

Este embuste junto con el ofrecimiento del regalo ha evolucionado en esta especie, y se ha convertido en una estrategia de apareamiento masculino adaptativo, gracias a la cual son capaces de superar el riesgo de canibalismo sexual. Si creíais tener una relación tóxica de pareja seguro que estas arañas os superan.

No me tumbes que me conozco

Por último, también antes mencioné que el estado de tanatosis, o mejor dicho en este caso, inmovilidad tónica se podía inducir en algunas especies. Esto puede conseguirse normalmente invirtiendo el cuerpo del animal. Los seres más estudiados en este campo son ciertas especies de tiburones como el limón (Negaprion brevirostris) y el de puntas blancas de arrecife (Triaenodon obesus).

Éstos, al ser volteados y sujetados con la mano enderezan sus aletas dorsales y su respiración, al igual que sus contracciones musculares, que se vuelven más estables y relajadas. Esta respuesta, que puede persistir hasta unos 15 minutos, ha sido aprovechada por los científicos para estudios de comportamiento y manipulaciones experimentales sin necesidad de aplicar anestesia al animal.

Este comportamiento también se observa en otros peces, como truchas o tencas, entre otros, al ser sujetados por la espalda; o en ciertos reptiles al combinar la inversión del animal con una presión moderada. Las aves y los mamíferos tampoco escapan a esta hipnosis animal, como a veces se la denomina de forma un tanto sensacionalista. Se ha utilizado en especies como conejos, pollos, cobayas, ratones o cerdos. También se ha inducido la inmovilidad tónica para facilitar su manipulación en ciertos procedimientos veterinarios y científicos.

Conclusión

A lo largo del artículo os he mostrado los beneficios que la tanatosis aporta a los animales. Sin embargo, aquí viene la dosis de realidad. Debemos tener en cuenta si el depredador al que intentan engañar ha encontrado previamente un animal como ellos muerto. De no ser así, de poco les va a servir la treta. Esto ha sido estudiado en aves y gusanos; aquellas aves que nunca habían visto un gusano muerto desconocían que era una elección desagradable y se los merendaban igual. No era hasta que habían aprendido esta lección que aquellos gusanos que estaban fingiendo estar muertos salían victoriosos y no eran elegidos.

Otra consideración es que, en ciertos momentos, responder ante una amenaza entrando en un estado de tanatosis puede conseguir precisamente lo contrario a lo que se buscaba. Esto se ve con cierta frecuencia en el mundo moderno, sobre todo en las carreteras estadounidenses. Las zarigüeyas de las que antes os hablaba lo utilizan al percibir el tráfico que se aproxima y esa falta de respuesta les lleva a terminar atropelladas.

La tanatosis es probablemente una de las formas de defensa más menospreciada y de las que menos estudios se han realizado, a pesar de estar ampliamente distribuida en la taxonomía (animales muy diferentes entre sí la practican) y en la ecología (se da en ambientes y situaciones muy diferentes). Sería algo bueno aumentar la literatura científica y los estudios en este campo, además de un desafío entender la prevalencia que tiene este comportamiento en los distintos grupos animales.

¡Que tengáis un día de muerte!

Referencias

«Avoiding death by feigning death» (2018) https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.07.070

«Death feigning in the face of sexual cannibalism» (2005) https://doi.org/10.1098/rsbl.2005.0392

«A review of thanatosis (death feigning) as an anti-predator behaviour» (2018) https://doi.org/10.1007/s00265-017-2436-8

https://www.cell.com/current-biology/pdf/S0960-9822(14)01064-1.pdf

«Apparent death» en Wikipedia https://en.wikipedia.org/wiki/Apparent_death#In_humans

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Carla Llorente de Miguelsanz

¡Hola! Soy Carla Llorente, bióloga de corazón y formándome para serlo de profesión. Inquieta desde cigoto, amante de la naturaleza y la fotografía. Nutriré vuestra curiosidad con artículos sobre zoología y comportamiento animal.

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