¿Es cierto que sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro?

El mito del 10% es, sin duda, el mito más extendido sobre el cuerpo humano. En la publicidad, en la escuela, en las películas se contribuye a su perpetuación. En este artículo se hablará de cómo surgió dicho mito, de los beneficios que pueden obtenerse de mantener la idea y, finalmente, se analizará su veracidad.

¿Cómo surgió el mito del 10%?

No se tiene muy claro de dónde proviene este mito, pues no se han podido rastrear las fuentes. Resulta un misterio como un mito que carece de base científica se ha extendido tanto.

Se piensa que el origen más probable reside en los estudios sobre las reservas de energía de William James y Boris Sidis, ambos psicólogos de Harvard en los años 1890.

William James instauró la idea de que en sus conferencias sólo se utilizaba una fracción del cerebro. Esta idea era atractiva, pues significaba que se podía alcanzar un potencial mayor.

Años más tarde, la idea ganó fuerza con la aparición del movimiento «auto-ayuda» en el año 1920. En la mayoría de los libros de auto-ayuda aparecía el mito de manera que los lectores pudieran creer que entrenando podían alcanzar un potencial mayor.

«No hay nada que el cerebro humano no pueda hacer. Psicólogos y científicos afirman que solo utilizamos un 10% de nuestro cerebro» decían dichos libros.

Poco después, se convirtió en una idea recurrente en los libros y películas de ciencia ficción.

Hay quienes opinan que el mito proviene de finales del siglo XIX. Se describieron las células gliales como componente mayoritario en el cerebro y se creía, erróneamente, que estas no tenían una función destacable. Hoy día, por contra, se sabe que estas células ejercen funciones vitales en nuestro cerebro. No obstante, en aquella época se pensaba que el porcentaje real de cerebro utilizado se correspondía con la fracción de neuronas existentes.

mito del 10% de nuestro cerebro
Célula Glía. Propiedad de: Salus

Perpetuación del mito del 10%

Desde luego, la idea de que solo aprovechamos el 10% de nuestro cerebro es una idea atractiva, ya que implica que queda remanente un 90% que, con entrenamiento, podría utilizarse para aumentar la inteligencia o bien la creatividad.

Además, existen empresas que se ven favorecidas por la perpetuación del mito. Se benefician, por ejemplo, aquellas personas que afirman que son «maestros» que pueden ayudarte a alcanzar la totalidad de tu capacidad cerebral por un módico precio. Lo mismo sucede con muchos autores y conferenciantes del movimiento «auto-ayuda». Aprovechan este mito para forjar su fama y encontrar adeptos dispuestos a creerles con la esperanza de aumentar su capacidad intelectual.

Otro sector que se ve favorecido son los «médiums« y las personas que afirman tener poderes sobrenaturales. Estos afirman que sus poderes provienen de haber alcanzado el 90% de su capacidad cerebral. Por supuesto, no es cierto, no se ha encontrado ninguna evidencia científica de la existencia de dichos poderes.

El cerebro y la evolución

Cualquier órgano del cuerpo cumple una función por insignificante que parezca o, en caso contrario, desaparecería. Si fuese cierto que sólo se utiliza el 10%, el 90% restante iría desapareciendo progresivamente hasta dejar de existir. Como les ocurre a las muelas del juicio, que ya están en vías de desaparición.

No tendría sentido mantener un órgano como el cerebro, que consume una importante cantidad de recursos de nuestro cuerpo, si este no realizase una función que mereciera la pena mantener. Sólo el cerebro consume aproximadamente un 20% del oxígeno respirado. Bastante increíble para un órgano que representa, aproximadamente, un 2% del peso corporal.

Función cerebral

Una acción tan simple como sentir sed y mover el brazo para servir un vaso de agua ya requiere un porcentaje de actividad cerebral superior al 10%. Y eso sólo con las acciones voluntarias. Si se tienen en cuenta todas las acciones involuntarias, el porcentaje utilizado alcanza la totalidad. El cerebro no sólo sirve para procesar nuestros pensamientos sino que controla todo lo que pasa en nuestro cuerpo: la respiración, los ciclos del sueño, el latido cardíaco.

Además, si una célula nerviosa muere, inmediatamente la zona que queda vacía es colonizada por las células que se encuentran en las cercanías. Simplemente, no se dejan huecos vacíos en el cerebro.

Incluso durante el descanso, el cerebro sigue casi a pleno rendimiento. De hecho, se ha visto que, en reposo, el flujo sanguíneo tan sólo disminuye entre un 5% y un 10% su actividad.

Sin embargo, aunque ya estemos utilizando la totalidad del cerebro, no significa que no se puedan mejorar nuestras capacidades. Esto es posible gracias a que el cerebro tiene plasticidad, es decir, puede formar nuevas conexiones entre neuronas cuando se aprende algo nuevo y también puede eliminar viejas conexiones que ya no se utilizan. Es así cómo se aprende y se mejoran las capacidades, no alcanzando un porcentaje de uso mayor, al contrario de lo que se cree.

Células gliales

Las células gliales son células que no son neuronas, pero que se encuentran en el cerebro y ayudan a la función de las neuronas, ya sea dando soporte físico, pasando nutrientes, limpiando, o protegiendo al cerebro de sustancias nocivas. 9 de cada 10 células cerebrales son células de la glía y el 1/10 restante son neuronas. Quizá fue esto lo que llevó a pensar que sólo se utiliza un 10% del cerebro. Antiguamente no se sabía que estas células ejercían una función vital, pero ahora se sabe sin lugar a dudas que sin ellas nuestro cerebro moriría.

Por lo tanto, sí, utilizamos muchísimo más del 10% y cada célula importa, aunque no sea una neurona.

Los estudios de Barry Beyerstein

Barry Beyerstein fue un neurocientífico que estudió el mito del 10% y postuló 6 tipos de pruebas que refutan completamente la idea:Estudios en cerebros dañados. Si sólo se utilizase el 10% del cerebro, una lesión cerebral pasaría desapercibida, podría no caer en una zona funcional. Sin embargo, no hay lesión cerebral que no implique una pérdida de función, por pequeña que sea.

Estudios de cerebros por escáner muestran que, para cualquier cosa que se esté haciendo, hay una activación de todas las áreas cerebrales. Sí que es cierto que, en función de la actividad que se esté desempeñando, se activarán más unas zonas y menos otras, pero no hay ningún área que se quede sin actividad. También, con escáneres de resonancia magnética, se ha visto claramente que el cerebro mantiene su actividad durante todo el tiempo, incluso durante el sueño.

Si una gran parte del cerebro estuviese sin utilizar, siendo tan costoso como es, evolucionaría a cerebros progresivamente más pequeños hasta que la parte funcional correspondiese a la totalidad del órgano.

Localización de las áreas cerebrales. El cerebro se divide en varias áreas funcionales. Se han hecho una infinidad de estudios sobre el cerebro y la funcionalidad de sus áreas y no se ha encontrado ningún área que no sea funcional.

En cuanto a la microestructura, también se han realizado muchísimos estudios sobre la funcionalidad celular. La mayoría de los estudios han consistido en la introducción de electrodos en áreas diversas para medir el nivel de actividad de las células y, se ha visto, que evidentemente la actividad es continua e ininterrumpida. Si fuese cierto que sólo un 10% de nuestras células cerebrales están activas, desde luego se habría reflejado en estos estudios.

Por último, la apoptosis. Cuando una célula ya no tiene función y no realiza ninguna actividad, realiza la apoptosis para no gastar recursos innecesariamente. Así que, si un porcentaje tan alto de células estuviese inactivo, hubieran programado su muerte y ya no existirían.

Estas fueron las 6 pruebas científicas en las cuales se basó Beyerstein para desmentir el hecho de que sólo utilizamos un 10% del cerebro.

Además, con toda la tecnología que existe hoy en día en cuanto a escáneres y resonancias, el mito del 10% se ha convertido en un hecho totalmente refutable. Lo sorprendente es que todavía se siga creyendo en este mito.

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Alba Gonzalez Sánchez

Bióloga graduada en la Universidad de Valencia, mención en biología sanitaria. Actualmente estudiando un posgrado de microbiología clínica y trabajando de investigadora en la Universidad Agroparistech, en París. Investigando en microbiología y en genética molecular. Instagram: @lentejasdeaude Twitter: @AlbaGonzlezSnc2

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