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Infección de orina: por qué ocurre y cómo evitarla

infección de orina

¿Alguna vez has tenido infección de orina? Si tu respuesta es sí, seguro que no has olvidado los síntomas: las terribles ganas de orinar cada 2 minutos (a pesar de tener la vejiga vacía), el escozor al evacuar y, en el peor de los casos, algo de fiebre. Es más, si tu respuesta ha sido sí y eres mujer, probablemente hayas tenido infección de orina más de una vez y quizá más de dos, de tres… En ese caso, seguramente sufras infecciones de orina recurrentes.

Pero, ¿sabes realmente qué son, qué las causa, cuál es el tratamiento, por qué son más comunes en mujeres, y más habituales en verano? En este artículo te lo contamos y, si te quedas hasta el final, te damos también unos cuantos consejos sobre cómo prevenirlas.

¿Qué son las infecciones de orina?

Una infección de orina, también llamada infección de las vías urinarias, es la invasión y crecimiento de microorganismos perjudiciales en cualquier parte del sistema urinario (los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra). Realmente, para que se considere que hay infección de las vías urinarias, deben estar presentes más de 100.000 microorganismos por cada mililitro de orina.

Por suerte, las infecciones más comunes se limitan a la vejiga y a la uretra (vías urinarias inferiores) y, aunque son dolorosas y molestas, en general son fáciles de tratar. Sin embargo, si la infección se extiende a las vías urinarias superiores, especialmente a los riñones, pueden tener consecuencias graves. Por ello, es importante conocer qué las causa, saber identificar los síntomas para tratarlas lo antes posible y, sobre todo, aprender cómo prevenirlas para evitar problemas de salud graves en el futuro.

¿Qué causan las infecciones de orina?

En la mayoría de los casos, las infecciones están causadas por Escherichia coli, una bacteria que normalmente se encuentra en el tracto gastrointestinal pero que a veces puede propagarse desde el ano hasta la uretra. Al entrar en las vías urinarias y multiplicarse en la vejiga, donde en condiciones normales no debería estar, desencadena la infección. Además, hay otros microorganismos que también pueden ser los causantes como son aquellos ligados a infecciones de transmisión sexual (herpes, gonorrea, clamidias y micoplasma), aunque estos casos son mucho menos frecuentes.

Los síntomas son variados pero, sin duda, los más habituales y que permiten fácilmente identificar la infección son: la necesidad constante y urgente de orinar, miccionar muy frecuentemente pero muy baja cantidad (o incluso nada, ya que normalmente las vías urinarias están vacías) y la sensación de escozor o ardor al evacuar. Además, la orina tiene un olor fuerte muy característico (como seguramente sepas si tienes la mala suerte de lidiar con este fenómeno a menudo) y suele ser muy turbia, con color rojizo o marrón si la infección es más grave y hay sangre implicada (Imagen 1).

Imagen 1. Diferencias visuales en orina normal, orina de un paciente con infección y orina con restos de sangre. Imagen realizada por Carla Hernández Cabañero a partir de imágenes bajo licencia CreativeCommons. Fuentes: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Urine_sample.JPG; File:Pyuria2011.JPG – Wikimedia Commons; y File:HematuriaGross.jpg – Wikimedia Commons.

¿Cuál es la población con mayor riesgo de sufrir infecciones de orina recurrentes?

En general, las mujeres son la población con mayor riesgo de contraer una infección de orina. Esto se debe principalmente a la anatomía de las vías urinarias (Imagen 2). En las mujeres, la uretra es más corta que en los hombres, así que la distancia que tienen que recorrer los microorganismos que entran en contacto con el orificio de la uretra para llegar a la vejiga y crecer ahí es mucho menor, aumentando así las probabilidades de infección de orina en el sexo femenino.

De hecho, las mujeres sufren 50 veces más este tipo de problemas que los hombres. Además, tras una primera infección, una de cada tres mujeres tiene riesgo de sufrir infecciones de orina recurrentes, es decir, dos o más episodios en 6 meses o tres o más episodios en 1 año.

Imagen 2. Sistema urinario femenino y masculino. Imagen realizada por Carla Hernández Cabañero a partir de imágenes bajo licencia CreativeCommons. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Human_Urinary_System.png

El riesgo de sufrir este tipo de infecciones también es mayor en personas que tienen obstrucciones en las vías urinarias por motivos como la formación de piedras en los riñones (conocidas como cálculos renales) o el agrandamiento de la próstata en hombres. En estos casos, la expulsión de la orina se complica ya que, debido al taponamiento, esta queda atrapada en la vejiga, facilitando la aparición de infecciones. Otros factores de riesgo son un sistema inmunitario deprimido y el uso de sondas o catéteres, especialmente en población de edad más avanzada.

Un factor que también se debe tener en cuenta y que tiende a pasar desapercibido es la época del año. Hay algunos estudios que demuestran que la incidencia de infecciones de orina, sobre todo en mujeres, aumenta en verano. Esto se debe principalmente al aumento de humedad en la zona urogenital, tanto por el incremento de la sudoración como por el uso frecuente de prendas mojadas tras los baños en playas o piscinas. La elevada humedad y el calor de la época son las condiciones ideales para el crecimiento de muchos microorganismos, por lo que debemos tener especial cuidado en esta estación, sobre todo si ya somos población de riesgo.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento habitual y que resulta muy eficaz si se realiza de forma rápida y adecuada, es la administración de antibióticos.

Es muy importante tratar las infecciones urinarias lo antes posible para evitar complicaciones y consecuencias más graves que un ligero escozor al orinar, como puede ser el daño renal permanente, el estrechamiento de la uretra, la extensión de la infección de las vías urinarias inferiores a las partes altas del sistema urinario donde es más complicado tratarlas o, en el caso de mujeres embarazadas, el riesgo de parto prematuro.

Sin embargo, no debemos tratarlas por nuestra cuenta, por lo que en caso de sospecha de infección de orina, debemos acudir a nuestro médico que nos pedirá un análisis de orina para determinar exactamente qué hay en ella y nos prescribirá el tratamiento adecuado.

¿Cómo podemos prevenirlas?

Hemos dicho que el tratamiento para acabar con una infección de orina es la administración de antibióticos pero, como seguramente os sonará, vivimos en una era de abuso de estos medicamentos que, por desgracia, está causando que cada vez aparezcan más bacterias resistentes a ellos (si queréis saber más sobre este tema, en la bibliografía os recomendamos artículos relacionados publicados en el blog). Por tanto, está en nuestras manos intentar prevenir la aparición de estas infecciones y así evitar el uso recurrente de antibióticos.

Aquí os dejamos una lista de medidas, que no son milagrosas, pero ayudan a reducir el riesgo de infección de orina:

  • Beber mucha agua, de manera que diluimos la orina, orinamos con más frecuencia y expulsamos las bacterias de nuestras vías urinarias antes de que puedan reproducirse ahí y causar la infección.
  • No aguantar las ganas de orinar para expulsar las posibles bacterias lo antes posible. Además, si eres mujer, es aconsejable orinar después de mantener relaciones sexuales para evitar que posibles bacterias que hayan llegado a la uretra por contacto durante el acto sexual, puedan crecer y colonizar las vías urinarias.
  • Mantener la zona urogenital limpia y seca. Especialmente en verano, cambiar los bañadores y prendas mojadas por secas para controlar la humedad.
  • Tomar arándanos rojos. Esta es posiblemente la recomendación más polémica ya que puede sonar a homeopatía aunque se ve respaldada por algunos estudios científicos. La teoría es que el consumo de arándanos específicamente rojos (Imagen 3), preferiblemente en zumo o en cápsulas concentradas, ayuda a prevenir que E. coli se adhiera a las células de las vías urinarias y crezca, evitando así la aparición de infección de orina. No obstante, esta hipótesis solo se ha probado en mujeres con infecciones urinarias recurrentes y no está clara la eficacia que pueden tener en otros grupos susceptibles. En cualquier caso, este es un método preventivo y no debemos usarlo para tratar las infecciones una vez han aparecido sino que debemos acudir a nuestro centro de salud para solicitar tratamiento.
Imagen 3. Arándonos rojos. Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Cranberries20101210.jpg

Conclusión

Las infecciones de orina pueden ser frecuentes y muy molestas en algunos grupos de población, pero por suerte, la mayoría son leves y fácilmente tratables si las detectamos a tiempo. Ahora que sabéis cómo se producen y sus síntomas, podéis tomar medidas para evitarlas o, si ya es demasiado tarde y la infección ha empezado, podréis reconocer sus síntomas para acudir al médico.

Bibliografía

Barea, BM., Veeratterapillay, R. and Harding, C. (2020) Nonantibiotic treatments for urinary cystitis: an update. Curr Opin Urol 30(6):845-852.

Kolman, K.B. (2019) Cystitis and Pyelonephritis: Diagnosis, Treatment and Prevention. Prim Care 46(2):191-202.

Guay, D.R.P. (2009) Cranberry and Urinary Tract Infections. Drugs 69(7), 775–807.

Jepson, G. and Craig, J.C. (2007) A systematic review of the evidence for cranberries and blueberries in UTI prevention. Mol Nutr Food Res 51: 738–745.

Artículos de Microbacterium relacionados con bacterias resistentes a antibióticos:

Laura Monge Olivares (5 de mayo de 2022) ¿Hay “escapatoria” a las bacterias ESKAPE? (https://microbacterium.es/bacterias-eskape).

TheBioaholic (23 de abril de 2020) ¿Qué es la fagoterapia? Resistencia a los antibióticos (https://microbacterium.es/que-es-la-fagoterapia-resistencia-antibiotica).

Alejandro Lucas (21 de abril de 2022) ¿Cómo actúan las bacterias resistentes? (https://microbacterium.es/como-actuan-las-bacterias-resistentes).

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Carla Hernández Cabañero

Doctora en biomedicina y biotecnología, especializada en microbiología. Apasionada de las bacterias patógenas, las enfermedades infecciosas, la microbiota y la acuicultura. Me encanta enseñar y divulgar ciencia.

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