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Viruela del mono, la otra ‘pandemia’

La enfermedad de la viruela del mono ya es un término añadido a nuestro noticiario nacional y a nuestras conversaciones coloquiales, y es que a raíz de la pandemia del coronavirus las personas parecen más interesadas en conocer las causas de las enfermedades que nos rodean. Es normal que al escuchar el nombre de esta enfermedad muchas personas se sorprendan o incluso les genere tranquilidad: para muchos de nosotros esta enfermedad causada por un virus es historia pasada, pero otras personas todavía recordarán lo que este microorganismo supuso para el mundo.

Sin embargo, la epidemia del año 2022 no es producida por el mismo virus que la viruela ‘tradicional’. Entonces, ¿qué diferencias encontramos? ¿Estamos frente a una posible pandemia mundial? Vamos a explicar brevemente qué tipo de virus la produce y cuáles son las repercusiones sobre el organismo.

¿Qué es la viruela del mono?

Como hemos comentado anteriormente, esta enfermedad está causada por un virus. En concreto, pertenece al grupo de los Orthopoxvirus y se trata de un enfermedad zoonótica viral, lo que significa que puede transmitirse de animales a humanos. Se denomina así porque se detectó por primera vez en varios simios de un laboratorio, pero actualmente se sabe que muchos roedores también transmiten la enfermedad. La importancia de esta enfermedad se ha incrementado a partir del momento en que, además de por los animales, también puede contagiarse entre personas. 

Micrografía electrónica de transmisión coloreada de partículas de viruela del mono (cerceta azulada) encontradas dentro de una célula infectada (marrón), cultivadas en el laboratorio. Imagen capturada y coloreada en el Centro de Investigación Integrada (IRF) del NIAID en Fort Detrick, Maryland. Crédito: NIAID

¿Dónde se encuentra normalmente este virus?

Es un virus que causa la viruela del mono en humanos en África de manera ocasional y puede llegar a producir brotes, debido a que es un continente donde viven animales que pueden ser portadores del virus. Se describió por primera vez en monos en 1958 y en humanos en 1970, en el caso de un bebé. Actualmente, estamos viendo brotes fuera de estas zonas endémicas debido a que se contagian personas que viajan a esos países. Fuera de África, se dieron casos en 2003 y, antes del brote actual, el último caso fue en el año 2019. 

¿Cómo se transmite el virus de persona a animal y entre personas?

Para que una persona pueda contagiarse de un animal, esta debe tener contacto físico directo con dicho animal. Por lo tanto, para disminuir el riesgo de contraer la enfermedad, debemos evitar dicho contacto directo, sobre todo con animales muertos o enfermos.

En el caso de contagios entre personas, la enfermedad no se propaga con facilidad. Se trasmite por contacto directo a través de secreciones corporales, fluidos respiratorios y piel infectada, sobre todo durante las relaciones sexuales, debido a que se mantiene un contacto prolongado en el tiempo, aunque cualquier situación que conlleve un contacto físico estrecho y prolongado puede dar lugar al contagio. Debemos tener en cuenta que una persona es contagiosa hasta que las lesiones de la piel se han curado, reparándose y formando una nueva capa de piel. 

Aunque se hable de contagio en las relaciones sexuales, hay que tener en cuenta que hasta ahora se desconoce la viabilidad del virus detectado en el semen. Por tanto, la importancia de las relaciones sexuales para el contagio se debe al tiempo de contacto con la otra persona, puesto que se transmite por contacto directo piel con piel.

La enfermedad. Síntomas y gravedad.

En el caso del brote que estamos sufriendo, fuera de los casos descritos en África, los síntomas son mucho más leves y apenas conllevan ingresos hospitalarios. Los principales síntomas son muy parecidos a los síntomas del VIH, incluyen fiebre, dolores musculares, ganglios linfáticos inflamados, cefalea, agotamiento físico y, sobre todo, lo más llamativo y molesto, lesiones o erupciones en la piel en el 95% de los pacientes. Pueden durar entre 2 ó 4 semanas y no necesitan tratamiento, desaparecen solos. 

La erupción comienza pasados unos días del inicio de la fiebre. Las lesiones son similares a ampollas, rellenas de líquido, y el número de las mismas varía de unas personas a otras. Las zonas más propensas a sufrir dichas lesiones son la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies. Cuando una persona se infecta, debe permanecer aislada hasta que las lesiones se secan, se caen y, por último, se renueva la piel. 

En determinadas ocasiones los facultativos consideran la hospitalización del paciente, la razón principal suele ser el control del dolor que puede deberse a diversas razones, entre ellas el dolor anorrectal, faringitis que limita la ingesta oral de alimentos y medicamentos o la sobreinfección de tejidos blandos o miocarditis. Actualmente no se han notificado muertes al respecto, pasados los síntomas y controlada la infección se les da el alta a los pacientes.

La vacuna, posible control del virus

En 1980, la OMS (Organización Mundial de la Salud) dió por erradicada la viruela gracias a una vacuna que evitó la propagación e inhibió el contagio entre personas. Por esta razón, y dada la similitud entre ambos virus, se ha considerado que dicha vacuna puede proteger a las personas contra la viruela del mono. Se ha observado que los anticuerpos que se producen contra la viruela protegen frente a la nueva variante.

En España, la vacunación contra la viruela era obligatoria a los 20 meses hasta el año 1979. Desde ese año, la OMS solo la recomienda en personas que trabajan expuestas al virus. 

Actualmente, la EMA (Agencia Europea de Medicamentos) y la FDA (Food and Drug Administration) recomiendan la vacuna Jynneos para proteger frente a la viruela del mono en la UE, para personas en riesgo de exposición, es decir, el personal clínico que trabaja con el virus, tanto a nivel de investigación como realizando pruebas de diagnóstico. 

Francisco Javier  Balmis, José Salvany y Lleopard, directores del Programa de Erradicación de la Viruela anunciaban en 1980 la erradicación de la misma.
Francisco Javier Balmis, José Salvany y Lleopard, directores del Programa de Erradicación de la Viruela anunciaban en 1980 la erradicación de la misma. Fuente Wikipedia.

Conclusión y riesgo futuro

La viruela del mono no es una enfermedad muy contagiosa, debido a que para que se produzca dicho contagio debe existir un contacto físico estrecho (piel con piel) y prolongado con la persona enferma. Por lo tanto, el riesgo general es bajo. Las alarmas que están saltando y que hacen que está enfermedad nos parezca ya común en nuestro ámbito se deben a que la OMS está extremando las medidas de seguridad para evitar una mayor propagación.

Referencias

Alerta de viruela de los monos en España y otros países de EuropaMinisterio de Sanidad – Profesionales

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María Dolores Pinilla Román

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