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Test de antígeno: qué es y cómo funciona

Con la llegada de la pandemia, los test de antígenos se hicieron muy conocidos para todos aquellos que no tenían formación en la materia. Pese a que ya conocíamos esta técnica debido a los test de embarazo, lo cierto es que se hicieron mundialmente famosos con la aparición del Sars-CoV-2. Pero, ¿Qué son los test de antígenos? ¿Cómo funcionan?  Adentraros con nosotros en el mundo de la inmunología, os va a fascinar.

¿Qué son los test de antígenos?

Para empezar, tenemos que tener claro qué es un antígeno y un anticuerpo (podéis consultar el artículo de Sandra Márquez Cornejo en esta misma web para más información sobre qué es un anticuerpo)

Se llaman antígenos a compuestos de diversa naturaleza provenientes del medioambiente o del propio cuerpo humano, que son capaces de inducir una respuesta inmunitaria (virus, bacterias, sustancias químicas…).

Un anticuerpo es una molécula (una glucoproteína) secretada por las células plasmáticas con capacidad para reconocer de una forma específica a otras moléculas extrañas al organismo. Es decir, el anticuerpo va a ser el «policía que tiene que atrapar al ladrón» (antígeno). Como se ha dicho en la definición, existen anticuerpos para cada antígeno (especificidad), y esto es lo que van a utilizar los test de antígenos.

Zonas

Los test de antígenos se fundamentan en una técnica denominada inmunocromatografía. Esta técnica se basa en la migración de una muestra a través de una tira de nitrocelulosa (que puede ir dentro de una carcasa o en forma libre). En esa tira de nitrocelulosa se pueden distinguir cuatro zonas:

Test de antígenos
Figura 1. Cassete test antígenos. Fuente: BioRender.com
  • La zona S, lugar donde se deposita la muestra. Según para lo que esté destinado el test, la muestra puede ser suero, sangre, orina, hisopado nasofaríngeo… Dependiendo de dicho test, a veces esa muestra hay que diluirla con un tampón que aumenta la fluidez de la muestra y facilita su recorrido (como es el caso en el test de antígenos para Covid-19).
  • A continuación, en la parte más cercana de la zona S, existe una zona donde encontramos anticuerpos específicos contra el antígeno que buscamos. Estos anticuerpos están marcados, normalmente, con oro coloidal (suspensión de nanopartículas de oro, que suele ir desde el rojo intenso a azul/violeta. Sí, ese es el color de las bandas que aparece cuando nos hacemos el test). Si el antígeno está presente en la muestra, éste se unirá a esos anticuerpos. En el caso de que no existiera el antígeno, no se formaría ese complejo y los anticuerpos quedarían libres.
  • Zona Test. Seguimos avanzando y nos encontramos con la Zona Test, donde volvemos a encontrar anticuerpos (sin estar marcados con oro coloidal) dirigidos contra el antígeno buscado. Si el antígeno está presente (si está presente acordaros de que ya viene unido a otro anticuerpo marcado con oro coloidal de la anterior zona), éste se unirá a este otro anticuerpo, lo que se formará un sándwich anticuerpo-antígeno-anticuerpo. Dado que los primeros anticuerpos estaban marcados con oro coloidal, al formar el complejo aparecerá ese color rojizo en la tira indicándonos que es un resultado positivo.
  • La muestra sigue avanzando, y nos encontramos con la última zona, la zona de control. ¿En qué consiste esta zona? En ella hallamos anticuerpos, pero esta vez dirigidos contra los anticuerpos, no contra los antígenos. Ciertos anticuerpos (marcados con oro coloidal) de la muestra quedan libres durante el proceso. Éstos se unirán en la última zona dando lugar a un complejo anticuerpo-anticuerpo. Como éstos estaban marcados, al unirse se formará otra banda rojiza que indica positividad en la zona de control. Con ello nos aseguramos el correcto desarrollo de la prueba (la zona de control siempre tiene que dar positivo). En caso de que no diera positivo, la prueba sería inválida y habría que volver a repetirla.
Inmunocromatografía positiva y negativa. Test antígenos
Figura 2. Esquema donde se muestra el proceso de una inmunocromatografía positiva y negativa. Fuente: Biorender.com

Os recomendamos visualizar un vídeo donde se muestran imágenes de esta técnica en caso de que tengáis dudas o queráis ampliar información.

Otras aplicaciones

Como ya se ha mencionado anteriormente, estos test se hicieron muy conocidos debido a la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2, pero lo cierto es que sus aplicaciones van más allá.

¿Sabíais que también se puede utilizar para detectar el VIH? La prueba detecta, a través de una muestra de sangre, la presencia de antígenos del virus (aunque también de anticuerpos). Estos test pueden detectar el virus entre 18 a 90 días después de haber sido infectado, en tan sólo 30 minutos. Lamentablemente, no existe ninguna prueba que detecte el VIH inmediatamente después de la infección. Esto se debe al periodo ventana (tiempo entre la exposición al virus y el momento en que el test puede detectar esos antígenos, o lo que es lo mismo, el tiempo de incubación del patógeno).

Con esta técnica también podemos localizar en una muestra de sangre, el antígeno prostático específico (PSA), una proteína producida por la próstata. Un nivel alto de PSA puede ser causado por cáncer de próstata, hiperplasia prostática benigna, ciertos medicamentos u otros problemas de próstata. Cabe recalcar que, detectar sólo con esta prueba niveles altos de PSA no es determinante. Es un camino más para llegar a un diagnóstico. En este sentido, es necesario la realización de otras pruebas para conseguir encontrar la causa de dicha alteración.

También podemos detectar antígenos de la hepatitis, como por ejemplo los de la hepatitis B. El HBsAg (antígeno de superficie), es el marcador por excelencia. Aparece en suero en 1 a 10 semanas después de la infección y desaparece después de 4-6 meses. Si persiste, implica una infección crónica.

¿Conoces la malaria? Pues, voilá!, tiene su propio test rápido. La malaria es una enfermedad provocada por el parásito Plasmodium que se trasmite a través de la picadura de un mosquito del género Anopheles. Estas pruebas detectan los antígenos específicos del parásito en la sangre del paciente.

¿Y qué pasa con las bacterias? ¡Claro que tienen! Helicobacter pylori, por ejemplo. Esta bacteria se localiza en la pared del estómago y del duodeno, la cual puede llegar a provocar úlceras e incluso carcinoma gástrico. Con un test rápido inmunocromatográfico, podemos detectar antígenos de dicha bacteria en muestras de heces para la ayuda en el diagnóstico.

Otra de sus aplicaciones es el método de screening o cribado. Esto consiste en identificar en la población, a personas afectadas por una enfermedad o anomalía mediante test diagnósticos. Se trata de una medida de prevención donde se realizan pruebas diagnósticas a personas donde a priori se consideran sanos, a fin de detectar posibles patologías. La enfermedad debe suponer un importante problema de salud y contribuir a la disminución de su morbilidad y su mortalidad. Incluso podemos conocer la incidencia de una determinada patología.

Estas sólo son algunas de las muchas aplicaciones que tiene esta maravillosa técnica. Fascinante, ¿verdad? Os lo dijimos.

Conclusión

Esta técnica ha conseguido facilitar el diagnóstico de parámetros bioquímicos y microbiológicos. No sólo existen los test de antígenos para Covid-19, sino también utilizan esta técnica los test de embarazo, test para el VIH o test para el antígeno prostático específico (PSA), entre otros. Además, se pueden utilizar como método de screening, por lo que pruebas que den positivo se confirman luego con otra técnica analítica.

Poseen la capacidad de ser rápidas y aportar una alta especificidad y fiabilidad, por lo que su uso se está extendiendo cada vez más. Lo que sí hay que destacar, es que se trata de pruebas analíticas cualitativas, es decir, indican presencia o ausencia de una determinación. Para cuantificar lo que queremos medir, necesitaríamos otras técnicas. Al ser un elemento portátil, se puede utilizar tanto en laboratorios como fuera de ellos, lo que conlleva una comodidad extra, incluyendo que son fáciles de usar y no requiere instrumental adicional. En definitiva, estamos ante una increíble técnica que ha revolucionado y facilitado el diagnóstico de muchas infecciones y determinaciones bioquímicas.

Bibliografía

Ana Patricia Suárez Gonçalves

Ana Patricia Suárez Gonçalves

Técnico Superior Laboratorio Clínico y Biomédico

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